La brecha educativa y tecnológica, retos para Europa
Según un estudio reciente realizado por el European Tech Insights, seis de cada diez europeos con titulación superior consideran que sus universidades no los prepararon para gestionar la revolución tecnológica.
Tal y como podemos observar la economía mundial se transforma a una velocidad vertiginosa como consecuencia de la incipiente Cuarta Revolución Industrial, el cambio demográfico y la ola de transformaciones tecnológicas.
Diversos estudios revelan que la brecha que existe entre las habilidades de los graduados universitarios y las necesidades del mercado laboral no ha parado de crecer en la última década. Este desajuste cuesta millones de euros a la economía europea, y todo apunta a que esta situación seguirá creciendo en los próximos años si no se adoptan medidas urgentes para ello.
Muchos actores institucionales consideran que la solución a este desequilibrio pasa por ajustar la oferta formativa a las demandas del mercado, eliminando o reduciendo aquellas carreras con “peor” salida laboral para centrarse en las titulaciones STEM -Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas-; considerando por tanto que las universidades deberían centrarse en ayudar a los estudiantes a tener las habilidades técnicas necesarias para enfrentarse a esta nueva realidad.
Asimismo, las universidades deben ampliar y mejorar su oferta de formación continua a lo largo de la vida. La vertiginosa velocidad con la que cambia el mundo obliga a los profesionales a un continuo proceso de reciclaje y de nuestra capacidad de ‘reciclarnos’ depende, en buena medida, el futuro de Europa y la prosperidad de sus generaciones futuras.
He escogido esta noticia porque creo que puede establecerse una clara relación entre la misma y las anteriores revoluciones industriales que marcaron nuestra historia. Tal y como sucedió, en primer lugar, en la Primera Revolución Industrial con la máquina de vapor o el ferrocarril, y más tarde en la Segunda Revolución Industrial con la industria química y automovilística; la integración en la sociedad de nuevos avances ha supuesto un cambio general y radical en las sociedades de las épocas.
En el caso de nuestra noticia podemos ver como los avances tecnológicos en materia de información y comunicaciones hacen que nuestra sociedad deba tomar cuenta de ellos y readaptarse a los mismos. Así sucedió en las sociedades aquejadas por las anteriores revoluciones, que como ya hemos dicho anteriormente, con la aparición de todos estos nuevos avances, tuvieron que reformarse completamente.
La Primera Revolución Industrial produjo un gran cambio demográfico, un éxodo rural de la población a las ciudades, donde se pretendía encontrar un trabajo en alguna de las numerosas fábricas que por entonces empezaban a edificarse. Además con la máquina de vapor se buscaba un aumento de la producción. Asimismo, la Segunda Revolución Industrial trajo consigo un cambio en el modelo de familia, puesto que ya no se requería de mano de obra en abundancia; además de una gran transformación del modelo educativo, puesto que se empezaba a requerir de mano de obra cualificada, que supiera leer, escribir, mecanografiar, taquigrafiar, para trabajar en los nuevos modelos de trabajo que se estaban adquiriendo, como pudieran ser la producción en cadena.
Como ya hemos podido observar, muchos cambios se sucedieron con estas revoluciones y es precisamente esto lo que se plantea en esta noticia; ver como estos cambios han incidido en gran medida en las sociedades del momento.
La educación, como ya hemos visto, es uno de los factores que más tiene que adaptarse a los sucesivos cambios, y es eso lo que se busca ahora: encontrar un modelo educativo que nos permita sobrevivir en el futuro al que estamos destinados, un futuro totalmente tecnificado. Las tecnologías son el nuevo avance que nos lega la Cuarta Revolución Industrial, ya introducidas en cierta manera por la Tercera Revolución Industrial, y debemos adaptarnos a ellas. Educarnos en aspectos como tecnologías y redes es fundamental para seguir el ritmo a la evolución de la sociedad.
Como hemos podido observar, todas las revoluciones industriales experimentadas a lo largo de la historia han traído consigo numerosos cambios, de mayor o menor envergadura, pero todos realmente trascendentes. En la actualidad, nos encontramos en un periodo de introducción de un nuevo avance, como son las tecnologías más punteras, y dado que éstas son nuestro futuro debemos adaptarnos a ellas reformulando la educación. Debemos llegar a una educación que nos permita aprender y formarnos ahora, pero también en un futuro; es decir, una educación que se adapte a las sucesivas revoluciones que de buen seguro llegarán en un futuro.