domingo, 18 de octubre de 2020

Act. 6 pág 71.

 Act. 6 pág. 71.

Investiga y explica qué innovaciones técnicas influyeron más en los procesos industriales.

A finales del siglo XVIII se inició un cambio económico crucial: aparecieron las primeras fábricas, que supusieron el nacimiento de la industria moderna. Poco a poco los talleres artesanales fueron desaparecieron hasta acabar reducidos a la fabricación de ciertos productos minoritarios o de lujo. 

La industrialización estuvo acompañada de una innovación tecnológica sin precedentes. Como consecuencia, la forma humana o animal fue sustituida de forma progresiva por la fuerza de las máquinas en los procesos de producción. Las innovaciones se limitaron primero al sector de la industria textil y, algo más tarde, a la siderúrgica. Pronto las máquinas se aplicaron a otros sectores industriales, la minería, los transportes y la agricultura. 

Este desarrollo de las innovaciones técnicas fue impulsado por las estrechas relaciones entre científicos y fabricantes. Las innovaciones se vieron favorecidas por las enseñanzas impartidas en academias e instituciones privadas de Escocia e Inglaterra, como la Society of Arts de Londres. En estas instituciones se formaron los miembros más cultivados de las clases productivas de la época, quienes adquirieron un sentido práctico que emplearon después, al aplicar novedades técnicas en la producción agraria e industrial con una clara mentalidad capitalista.

La industria textil algodonera.

La industria del algodón fue el motor de los cambios. El algodón se trabajaba en Europa desde la Edad Media: los artesanos elaboraban el hilo a mano con un huso o una rueca. Pero el hilo que se obtenía era escaso y fino y había que mezclarlo con hilo para que fuese más resistente. La necesidad de innovar surgió por la creciente demanda de hilo barato y de calidad. 

El desarrollo de la máquina de hilar Spinning-Jenny de Hargreaves en 1794 y otros inventos posteriores, como las mules, permitieron aumentar enormemente la producción de hilatura, pues cada máquina estaba formada por varios husos. 

La producción aumentó tanto que se hizo necesario desarrollar nuevas máquinas de tejer para absorber la producción de hilo. Entre ellas destacó el telar mecánico de Edmund Cartwright (1785). Este producía tela de algodón de más calidad, más barata y en mayor cantidad que la obtenida por los métodos tradicionales.

Estos cambios no hubieran sido posibles sin la introducción de la máquina de vapor de James Watt, patentada en 1769 y puesta en funcionamiento en 1776. Este invento, que permitía utilizar la fuerza del vapor para mover las hiladoras y los telares, se expandió con rapidez: en 1800 había 500 máquinas de vapor y en 1830 superaban las 15000. Estas máquinas usaban carbón como combustible, un mineral muy abundante en el Reino Unido.

La industria algodonera se concentró en la región de Lancashire, sobre todo en las ciudades de Manchester y Liverpool. La mayor parte del algodón en bruto que se utilizaba para producir los tejidos procedían de las plantaciones de Estados Unidos. 

La industria del algodón fue un "sector rector", es decir, aquel que impulsó el desarrollo industrial y al que luego siguieron otros (siderurgia, metalurgia). Las necesidades de la industria algodonera potenciaron el crecimiento de otros sectores, como la agricultura, de la que obtenía las materias primas; la industria siderúrgica, que le proporcionaba las máquinas; y la minería, que suministraba el mineral para fabricar el metal de las máquinas y el carbón para hacerlas funcionar. 

La elevada productividad de la industria del algodón permitió una drástica reducción de precios que también se vio favorecida por el desarrollo del ferrocarril, que abarató el transporte de los productos. Se trataba, pues, de un sistema de sectores industriales totalmente entrelazados, en el que la industria del algodón desempeñó el papel del rector. 

La industria siderúrgica.ç

La siderurgia y la metalurgia también experimentaron notables avances en este período. El primer paso fue el uso de un nuevo combustible en los hornos de fundición: el carbón de coque (combustible sólido que se obtiene de calcinar ciertos tipos de carbón mineral), de gran poder energético, que sustituyó al carbón vegetal. 

El coque fue empleado por Darby en 1709, pero no se generalizó hasta finales de siglo, cuando la escasez de madera hizo necesario abandonar el carbón vegetal. Su uso cobró interés cuando Peter Onions y Henry Cort inventaron el pudelado (transformación del hierro colado en hierro más puro por medio de la eliminación de parte de su carbono) en 1783-1784, por el que se obtenía un hierro más puro, y el laminado (fabricación de planchas de hierro, más cómodas para su transformación que los lingotes), que facilitó el trabajo del hierro. 

El resultado de estos avances fue la concentración de las fábricas cerca de las minas de carbón, sobre todo en los Midlands, con centro en Birmingham, y en el sur de Gales. El impulso del sector siderúrgico vino primero de la demanda de máquinas para la industria textil y, desde 1830, de las necesidades de la construcción del ferrocarril.

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LOGROÑO YINCANA

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