miércoles, 3 de febrero de 2021

Taller de Historia

LO QUE NO SE VE DEL BREXIT

“Estamos con Europa, pero no en ella. Estamos vinculados, pero no comprometidos”. La frase pertenece a un artículo publicado en 1930 en el  Saturday Evening Post por Winston Chruchill. Por entonces Churchill no se imaginaba que 39 años después en 1969 fuese el Reino Unido, acuciado por una situación económica difícil, el que pidiese integrarse en la CEE. Sin embargo siempre ha sido una relación difícil. Desde sus primeros años como miembro pleno de la CEE, germen de lo que más tarde sería la Unión Europea, Reino Unido ha tenido un pie dentro y otro fuera.

No se unieron en 1985 al Acuerdo de Schengen para suprimir los controles fronterizos como tampoco en 1988 a la Unión Económica y Monetaria (UEM), por la que la mayoría del bloque adoptó el euro como moneda. Finalmente en 2016 se celebró un referéndum donde ganó la opción de abandonar la UE. De los 4 territorios el Brexit, ganó en Inglaterra y Gales y perdió en Irlanda y de forma abrumadora en Escocia. En un país de 67 millones de personas, la diferencia fue de poco más de 1 millón de votos. Fueron decisivas las campañas de algunos sectores como el cárnico y la pesca, además del voto en bloque de los mayores de 65 años. El 31 Diciembre se hizo efectiva la salida ¿Qué ha pasado en este mes? ¿Las promesas de mayores beneficios se están cumpliendo? ¿Cómo le ha ido a sectores como el pesquero o el cárnico que fueron los que más se movilizaron y arrastraron millones de votos? Veamos.

Las siguientes citas son de diarios europeos tanto de Francia, España y algunos ingleses como The Guardian y The Times de este fin de semana.


EFECTOS EN LA POBLACIÓN:

Los efectos del Brexit han dejado de ser una entelequia para convertirse en una incómoda realidad que los británicos están ya sintiendo en su día a día y en sus bolsillos. Las redes sociales están llenas de quejas de compradores que, como esta investigadora, se han topado con la dura realidad del Brexit a golpe de click. Pierre, un francés afincado en Londres desde hace años, gastó a principios de enero 180 libras en una web de ropa infantil gala, donde ya había comprado antes prendas para sus hijos. Esta vez UPS le pedía 97 libras por el IVA y el impuesto de importación. Decidió devolver la compra. «Pensaba que el acuerdo aduanero que se alcanzó en Navidad cubriría todo esto, pero resulta que no. Te hace preguntarte qué es lo que hay realmente en el acuerdo», explica por teléfono.

Esto se traduce en productos más caros, contenedores pudriéndose en los puertos, cargos desorbitados al realizar compras por internet, retrasos en la cadena de suministros y, sobre todo, montañas de burocracia que han enterrado a multitud de pymes como la de Simon Spurrell. El tenía previsto invertir este año un millón de libras en un nuevo centro logístico para su negocio de venta de quesos y duplicar la plantilla contratando a una veintena de personas más. Desde que tradujo la web de su empresa al francés y al alemán hace un par de años, las ventas marchaban viento en popa. Ahora, obligado por el Brexit que entró en vigor el pasado 1 de enero, esa inversión va a tener que hacerla en algún país de la Unión Europea si quiere poder seguir atendiendo a los clientes que se había procurado en el continente. La nueva normativa sanitaria le ha dejado hasta el momento un agujero de 250.000 libras, el 20% de todo su comercio. «Nos han apagado la luz. Ahora mismo solo veo oscuridad», se lamenta, descorazonado. Para exportar a la UE ahora necesitamos el EHC, un certificado sanitario que emiten los veterinarios y que cuesta 180 libras. Pensábamos que solo habría que añadirlo en la venta mayorista pero, para nuestra sorpresa, también lo exigen para las ventas minoristas», denuncia el propietario de Chesire Cheese Company. ¿Qué supone esto en la práctica? Pues que si su empresa vende a un alemán o a un francés por internet un queso que vale 4,99 libras, para poder enviarlo tendrá que adjuntar ese documento sanitario, lo que hace la venta inviable. Desde Macclesfield, en el condado de Chesire, Spurrell explica por teléfono que la única solución que le han ofrecido los funcionarios del Ministerio de Agricultura es la de crear un centro logístico en Europa. La promesa de Boris Johnson y los partidarios del Brexit de acabar con la burocracia europea y atraer inversión una vez que Reino Unido volara libre no se ha materializado, más bien, todo lo contrario.


SECTOR PESQUERO Y CÁRNICO:

Uno de los sectores que más se movilizó a favor del Brexit y que ahora ha despertado en la cruda realidad de sus consecuencias: la pesca. Los retrasos en las aduanas se han convertido en la pesadilla de los exportadores de pescado y marisco, que la semana pasada se manifestaron en el centro de Londres con sus camiones frigoríficos. Cansados de esperar, muchos compradores europeos están buscando pescado en otra parte. Los pescadores se sienten ahora traicionados por su gobierno y muchos se arrepienten de haber apoyado la desconexión. La «traición» ha llegado incluso a uno de los símbolos nacionales, el "fish and chips". El "Kirkella", el barco que captura alrededor del 10% del pescado que se vende en estos tradicionales locales de comida rápida, lleva amarrado desde primeros de diciembre en Hull porque su zona de pesca está en aguas noruegas, y Reino Unido no ha negociado un acuerdo post-Brexit con este país extracomunitario. Las 700 toneladas que captura en cada viaje se están ahora sustituyendo por importaciones de Islandia y Noruega. Su primer oficial, Charlie Waddy, que votó a favor del Brexit, ha cambiado ahora de opinión y ha reconocido en "The Times" que, en realidad, «fue la decisión equivocada».

Los productores de carne se están encontrando con el mismo problema. La complejidad del papeleo y los retrasos en las fronteras han provocado pérdidas millonarias. «Cada hora que un camión con una carga de carne se retrasa», denuncia la principal asociación sectorial, «los pedidos pierden valor, se cancelan o acaban en el vertedero». Es lo que le ha ocurrido a Tony Hale, que ha tenido que destruir cinco contenedores de carne que se pudrieron en la aduana de Rotterdam por los retrasos. Según contó a la BBC, tampoco podían mandarlos de vuelta a Reino Unido porque «no tenían los documentos necesarios para hacerlo».

Pero todo es incluso susceptible de empeorar a partir del verano, cuando se acabe la moratoria de seis meses impuesta por el Gobierno británico, y las aduanas del país empiecen a pedir el mismo certificado sanitario para las importaciones de productos frescos que ahora exige la UE.


CONCLUSIÓN

Son solos algunas citas pero nos hacen preguntarnos ¿En el siglo 21 es mejor la integración o la separación? ¿Puede decidir el 1% de la población decidir basando su decisión en un engaño de determinados políticos? La noche que salió el Brexit, el gran abanderado del mismo Nigel Farage reconoció que las cifras que dio eran falsas y que no se podía cumplir lo que prometieron. A los pocos días dimitió.


PREGUNTAS

Reino Unido fue la cuna de la Revolución Industrial. ¿Cómo ha influido que la economía se globalizara y la industrialización se extendiera para que hoy en día haya estos problemas con sectores como la pesca?

¿A qué se debe que no hubiera estos tipos de problemas económicos en el pasado? ¿Esto es causado sólo por la industrialización?

2 comentarios:

  1. Los problemas que se han presentado, afectan sobre todo al sector cárnico y pesquero. A lo que se refiere son principalmente a la cantidad de papeleo que deben hacer antes de exportar y los distintos aranceles que otros países han puesto. Esto hace que todo se retrase y, como dice la noticia, la comida se desperdicie por el paso del tiempo.

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LOGROÑO YINCANA

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