El coronavirus acelera la Cuarta Revolución Industrial: el trabajo robotizado alcanzará al humano en cinco años
La pandemia del nuevo coronavirus, que ha obligado a millones de personas a teletrabajar y ha aumentado la importancia de lo digital, acelerará la llegada de la Cuarta Revolución Industrial. En 2025 el empleo robotizado ya será tan habitual como el humano, según predice un estudio del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés)
La crisis sanitaria global ha aumentado el interés de las empresas en adoptar la inteligencia artificial y la robotización, dos de las principales características de esa revolución ya iniciada pero que ahora avanza más rápido.
Esto producirá una importante pérdida de empleo, aunque los expertos del WEF indican que irá acompañada de la creación de trabajos en determinadas áreas. Sin embargo, el ritmo de creación de empleos está siendo más rápido que el de destrucción. El informe estima que para 2025, en 26 grandes economías estudiadas se habrán perdido 85 millones de empleos pero se habrán generado 97 millones, "adaptados a la nueva división entre humanos, máquinas y algoritmos".
La formación de nuevos empleados y de los que ya trabajan será clave en este proceso de transformación esperan que sus trabajadores adquieran nuevas habilidades en sus empleos. El aprendizaje en línea, una de las herramientas de formación clave hacia la transformación digital, ya está cambiando rápidamente desde el inicio de la crisis sanitaria.
El estudio advierte sobre un aumento de la desigualdad laboral debido al impacto de la pandemia combinado con el de la transformación tecnológica, en la que "los empleos con menores sueldos y aquellos en manos de mujeres y jóvenes se verán más afectados en la primera fase de la contracción económica".
El impacto será incluso mayor que en la gran recesión de 2008, y profundizará las desigualdades ya existentes.
Relacionado con lo que estamos dando:
Se conoce como Revolución Industrial al proceso de transformación en los modos de producción y comercialización de bienes. Esta transformación tuvo un enorme impacto en las relaciones laborales, así como en la organización social y económica de los Estados europeos al comienzo y del resto del mundo, en pocos años.
Con el tiempo, modificó las relaciones sociales, las costumbres de la población y el sistema de relaciones entre los Estados, generando grandes cambios a escala global.
Se puede dividir el proceso de Revolución Industrial en dos etapas. La primera, que llamamos Primera Revolución Industrial, se inició en Inglaterra a fines del siglo XVII y continuó en el siglo XVIII. Los bienes manufacturados pasaron de ser producidos de manera manual en talleres o pequeñas unidades productivas a ser fabricados por máquinas en grandes fábricas.
La segunda, denominada Segunda Revolución Industrial, fue un fenómeno de mediados del siglo XIX. Tuvo un fuerte impacto en el transporte y las comunicaciones, así como en la aparición de nuevas industrias como la química y la del acero.
Los cambios en las técnicas de la producción agrícola mejoraron la alimentación de la población y produjeron un aumento demográfico. Esto provocó un aumento en la demanda de bienes manufacturados, empleados como obreros de las nuevas fábricas, la búsqueda de mejoras para aumentar el comercio. Muchos hombres de negocios formaban parte del Parlamento y favorecían las políticas en ese sentido.
La burguesía británica tenía un espíritu emprendedor y el capital suficiente para invertir en el desarrollo de nuevas tecnologías. Gran Bretaña poseía colonias que formaban un enorme mercado proveedor de materias primas y consumidoras de productos manufacturados.
Surgió el capitalismo industrial, una nueva forma de organización social, junto con dos nuevos grupos sociales. Por un lado, la burguesía industrial, formada por los empresarios dueños de las fábricas y el capital para producir; y por otro lado, los obreros industriales, aquellos que aportaban fuerza de trabajo a cambio de un salario.
Cambió la relación de las personas con el trabajo. Los trabajadores dejaron de tener un control sobre los procesos productivos y sus tareas se hicieron monótonas y repetitivas.
Los abusos por parte de los industriales sobre los obreros provocaron conflictos que dieron lugar, con el tiempo, a la aparición de asociaciones de trabajadores, sindicatos y organizaciones para proteger a los obreros.
Se produjo un fuerte crecimiento de la población urbana, y al mismo tiempo que crecían las ciudades, disminuyó la población rural.
Hubo un cambio en los hábitos de consumo y la circulación de mercaderías en el mundo.
La crisis sanitaria global ha aumentado el interés de las empresas en adoptar la inteligencia artificial y la robotización, dos de las principales características de esa revolución ya iniciada pero que ahora avanza más rápido.
Esto producirá una importante pérdida de empleo, aunque los expertos del WEF indican que irá acompañada de la creación de trabajos en determinadas áreas. Sin embargo, el ritmo de creación de empleos está siendo más rápido que el de destrucción. El informe estima que para 2025, en 26 grandes economías estudiadas se habrán perdido 85 millones de empleos pero se habrán generado 97 millones, "adaptados a la nueva división entre humanos, máquinas y algoritmos".
La formación de nuevos empleados y de los que ya trabajan será clave en este proceso de transformación esperan que sus trabajadores adquieran nuevas habilidades en sus empleos. El aprendizaje en línea, una de las herramientas de formación clave hacia la transformación digital, ya está cambiando rápidamente desde el inicio de la crisis sanitaria.
El estudio advierte sobre un aumento de la desigualdad laboral debido al impacto de la pandemia combinado con el de la transformación tecnológica, en la que "los empleos con menores sueldos y aquellos en manos de mujeres y jóvenes se verán más afectados en la primera fase de la contracción económica".
El impacto será incluso mayor que en la gran recesión de 2008, y profundizará las desigualdades ya existentes.
Se conoce como Revolución Industrial al proceso de transformación en los modos de producción y comercialización de bienes. Esta transformación tuvo un enorme impacto en las relaciones laborales, así como en la organización social y económica de los Estados europeos al comienzo y del resto del mundo, en pocos años.
Con el tiempo, modificó las relaciones sociales, las costumbres de la población y el sistema de relaciones entre los Estados, generando grandes cambios a escala global.
Se puede dividir el proceso de Revolución Industrial en dos etapas. La primera, que llamamos Primera Revolución Industrial, se inició en Inglaterra a fines del siglo XVII y continuó en el siglo XVIII. Los bienes manufacturados pasaron de ser producidos de manera manual en talleres o pequeñas unidades productivas a ser fabricados por máquinas en grandes fábricas.
La segunda, denominada Segunda Revolución Industrial, fue un fenómeno de mediados del siglo XIX. Tuvo un fuerte impacto en el transporte y las comunicaciones, así como en la aparición de nuevas industrias como la química y la del acero.
Los cambios en las técnicas de la producción agrícola mejoraron la alimentación de la población y produjeron un aumento demográfico. Esto provocó un aumento en la demanda de bienes manufacturados, empleados como obreros de las nuevas fábricas, la búsqueda de mejoras para aumentar el comercio. Muchos hombres de negocios formaban parte del Parlamento y favorecían las políticas en ese sentido.
La burguesía británica tenía un espíritu emprendedor y el capital suficiente para invertir en el desarrollo de nuevas tecnologías. Gran Bretaña poseía colonias que formaban un enorme mercado proveedor de materias primas y consumidoras de productos manufacturados.
Surgió el capitalismo industrial, una nueva forma de organización social, junto con dos nuevos grupos sociales. Por un lado, la burguesía industrial, formada por los empresarios dueños de las fábricas y el capital para producir; y por otro lado, los obreros industriales, aquellos que aportaban fuerza de trabajo a cambio de un salario.
Se produjo un fuerte crecimiento de la población urbana, y al mismo tiempo que crecían las ciudades, disminuyó la población rural.
Hubo un cambio en los hábitos de consumo y la circulación de mercaderías en el mundo.
desequilibrio entre extremos: la clave para el examen es encontrar los pasos entre el inicio de la revolución industrial y las sucesivas oleadas de innovación
ResponderEliminargrave error en fechas de 1ª rev ind